martes, 19 de agosto de 2008

De entre los muertos, siempre se alzara una voz para decir: Tiflis no se rinde!!

Cuando era pequeño, de eso hace ya muchos años, tenia un juego de cartas que se llamaba soldados del mundo. Era una variación de los famosos naipes de familias, había seis países y seis soldados de su historia. Creo que mi afición por los uniformes ya estaba consolidada y mas que jugar con ella, según el reglamento, me dedicaba a observarlas con especial devoción.
Mi favorita era el la que hacia el numero 5 de Rusia, se trataba de un barbudo con una casaca roja y un gorro de astracán, unos bombachos, creo recordar que azules , y unas estupendas botas de caña hasta la rodilla. Se llamaba Príncipe de Tiflis. Yo entonces no sabia ni que era, ni donde estaba Tiflis. Ahora ya se que es la capital de un país, Georgia, y que debido a la corrección política de nuestros tiempos, o las nuevas transcripciones fonéticas, ahora es Tibilisi, o algo así. A ver si alguien me dice algún día como se dice Montenegro en montenegrino.
Ahora, casi todo el mundo sabe donde esta esta ciudad y este país. También sabe que esta metida en una absurda guerra, hay alguna que no lo sea, vistas sus consecuencias; sabemos poco de esa guerra, o de sus efectos. Parece ser que las informaciones son totalmente subjetivas, hay alguna que no lo sea, pero podemos deducir su sufrimiento: muertes, destrucción, violaciones...y todas las miserias a las que nos ha acostumbrado eso que llaman Historia.
Puede que sea ingenuo, pero me hubiera gustado seguir recordando a Georgia como un sitio exotico, donde habaln un idima c que parece tener algo que ver con el euskera, un destino lejano pero atractivo; y ahora supongo que sera un pais desvastado donde sus habitantes van a tardar en quitarse la mueca de tristeza mucho tiempo.
Me hubiera gustado que Tiflis siguiera siendo, para mi, una carta de un juego infantil donde se presentaba un hermoso principe.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cuánta razón tienes!
Me ha gustado el texto, ya lo creo.
He encontrado en internés la carta y, en efecto, el bombacho era azul.
La tienes ahí, en el enlace...
Besazos,
Julenka

GorkaG dijo...

ojalá algún día lo único que quede de los ejércitos sean nuestros sueños húmedos de uniforme.
No hay nada más absurdo que una guerra, lamentable partida de stratego al que juegan cuatro pirados megalónamos, con la complicidad de todos aquellos que callan/callamos antes sus desmanes, a veces por miedo, sí, pero otras veces por desidia.
Un beso muy fuerte a Georgia, y, por supuesto, otro a ti